Bruja Observa

lunes, septiembre 24, 2007

Tus problemas: mis problemas.



¿Es
tan difícil convivir con uno mismo? ¿Es tan complicado reconocerse irregular en
formas y pensamientos? Sin duda, se hace más fácil descargar el propio peso en
otros. Qué pereza, ¡qué pereza! Qué pereza. Qué humano inconsistente, inconsciente,
incontinente.



Camino
buscando sonreírle a los problemas; en la sonrisa una patada; en el corazón un
gran dolor. Qué pereza, ¡qué pereza! Qué pereza. Animal con tanta cabeza para
hacer empanadas y peleas. Aquellas de golpes de palabras y de puertas. Lágrimas
en el pantalón holgado. Ahogando la torpeza violentamente. ¡Qué pereza!



Y hundo
la cabeza entre los hombros y me lamento. ¿Dónde está el error? Sospecho del
mundo entero [y del dinero]. “En el comercio de creencias”, de golpes de
palabras y de puertas. ¡Las novelas! Tanto amor inconsciente, inconsistente,
incontinente.



Busco
una forma definitiva de dar la espalda. No más sueño; ni qué decir que tienen
las drogas y la iglesia. Adiós. Hoy, por favor, adiós. Todo lo que es para mí,
adiós. No ser más.



Busco
la bienvenida al no-ser de un cúmulo de creencias que me define. Ser carne muerta.
Los pies sobre un arrayán. Las puntas de los dedos rozando la tierra. Y yo te
digo, todo, desde aquí, donde converge la totalidad: Adiós, que la totalidad
muera.





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