Alguna vez abrí los ojos
y los cerré rápidamente.
Fue oscuro ver el presente
que se escurría entre la gente,
y entre ellos sus pecados.
Mejor vivir la fantasía
que hago mía cada día.
Con los brazos descruzados
siempre dispuesto a saludar pescados.
Pescados maltratados
en las plazas de mercado,
siempre atentos a la gente;
un pescado delincuente.
Roba fuego, roba gente,
y sólo queda desdichado.
Pescador de la ceniza,
trae peces sin sonrisa.
Sumergidos en aceite
los hace plato degustado.
Muere para no tener que verte.
Me hago libre entre la gente.
Sonrío con sinceridad,
aunque me no me respondan.
Un final inesperado.
Dijo alguna vez que encontraba una laguna en la mitad de su pecho.
ResponderBorrarLa laguna se agrandaba y se encogía.
Me gustaría todavía ponerle pescaditos adentro.
Pero no de esos maltratados... tal vez de esos de colores.
Peces bailarines que fumen pipa mientras leen
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