Por: William Ospina
Tomado de www.elespectador.com
http://is.gd/4BfdJ
«Que obra maestra es el hombre. Cuán noble por su razón, cuán infinito en facultades. En su forma y movimientos cuán expresivo y maravilloso. En sus acciones, qué parecido a un ángel, en su inteligencia, qué semejante a un Dios. ¡La maravilla del mundo, el arquetipo de los seres!».
Desde el Renacimiento, cuando Hamlet nos dejó esa asombrada y superlativa definición del ser humano, cada vez más oímos hablar de la importancia del individuo, de todo lo que cada uno puede lograr como síntesis de las habilidades y las experiencias de toda la especie. Así se alimentó la ilusión de que cada ser humano fuera Leonardo da Vinci: la plenitud de la belleza, la armonía, la fuerza creadora, la destreza, el pensamiento y la invención.
También en el Renacimiento apareció la figura de Don Quijote, el soñador capaz de sacar de una polvareda en la llanura todo un ejército con sus generales y sus estandartes, de una posada polvorienta un palacio, de una moza desgreñada y tosca una criatura inmortal.
Pero la edad del individuo, antes que potenciar nuestras facultades, prefirió adular nuestros apetitos, y entronizó el derecho al confort y al consumo como fin último de la existencia. Es importante señalar que lo más contrario a una sociedad de creación es una sociedad de consumo. Leonardo era un extraordinario creador, y para ello se requieren estímulos y talentos pero también criterios y valores, alguien capaz no sólo de exigir sino de exigirse. Desafortunadamente la Declaración de los Derechos del Hombre, poniendo todo el énfasis sobre nuestros derechos, olvidó recordarnos que también tenemos deberes, que una sociedad se construye también con responsabilidades.
Pensado por Descartes, devuelto por Rousseau al estado de inocencia, convertido gracias a Voltaire en el enciclopédico crítico de la cultura, exaltado por Danton y sus revolucionarios en soñador de un nuevo orden social, y por Robespierre en verdugo de la tradición, ese individuo histórico se exaltó, a comienzos del siglo XIX, en el arquitecto de las nuevas sociedades, a través de hombres como Napoleón y como Simón Bolívar. Por un instante, todo parecía posible para el individuo, convertido en el alfarero del tiempo, en el faro del porvenir.
Pero algo faltó para que el sueño fuera completo. Tal vez una mayor claridad en el hecho de que, si el individuo puede llegar a encarnar la plenitud del orden, del pensamiento, de la audacia y de la creatividad, en la misma medida puede llegar a ser la plenitud del horror, del mal, de la furia destructiva y de la locura criminal. Shakespeare no lo ignoraba, y sus héroes fácilmente derivan hacia el horror y hacia el crimen. Hamlet mismo, que acaba de pronunciar en el escenario tan hermosas palabras, termina desencadenando en su venganza una lastimosa mortandad. Y al generoso Don Quijote, aquellos a quienes viene a ayudar no siempre le agradecen por esa ayuda momentánea, pues saben que después los dejará otra vez solos a merced de la arbitrariedad y de la violencia. Cervantes no admiraba tanto a su personaje como para ignorar que los redentores no siempre nos redimen, que después del paso de los salvadores el mundo a menudo queda peor.
Los individuos extraordinarios suelen ser fruto de circunstancias extraordinarias, pero en nada deberíamos esforzarnos tanto como en la construcción de un orden social en el que a la gran mayoría le corresponda siquiera un mínimo de justicia. Porque si bien el orden aristocrático permite a veces el florecimiento del genio leonardesco, los órdenes excluyentes suelen ser semilleros de la violencia y de la crueldad.
Hoy, peligros mayores amenazan al mundo. El desarrollo acelerado de la técnica, así como pone al alcance de todos cada vez más conocimientos y recursos de la civilización, al mismo ritmo pone en todas las manos un poder de destrucción desenfrenado. Paul Virilio llegó a escribir, mucho antes de los atentados de septiembre del 2001, estas palabras: “Desde hace poco, en efecto, la miniaturización de las cargas y los progresos químicos en el terreno de la deflagración de explosivos favorecen una ecuación hasta ahora inimaginable: un hombre = una guerra total”.
Desafortunadamente los poderes destructivos trabajan mucho más intensamente que los creadores. El arte de matar es asignatura obligatoria en los horarios de mayor audiencia. La velocidad, la fuerza y el triunfo súbito son los valores que cautivan al mundo. Parece tarde para que alguien nos eduque en las virtudes de la contemplación, de la introspección, de las lentas maduraciones. Con razón Hamlet terminó su frase sobre el ser humano con esta exclamación desencantada: “¡Y sin embargo, qué es para mí esta quintaesencia del polvo!”.
Es el peligro de los énfasis. Mejor que unos cuantos seres excepcionales sería tener muchos seres felices. Tal vez no necesitamos superhombres, en el sentido de Nietzsche o de las historietas, sino generosos seres humanos, y para ello el énfasis no puede estar en las facultades de cada uno sino en la capacidad de convivir con los demás.
Bruja observa (para ver)
domingo, octubre 25, 2009
El poder del individuo
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Bruja
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2:49:00 PM
martes, agosto 25, 2009
Cansada Luna
Cansada luna, tu blanca espuma anida en la pupila de un hombre. Un sueño de lejanía; lo que es y será, ha sido... lo que sería. De pelo muerto sobre una espalda que no rasguña. De cuerpo en tierra y mirada perdida. De sol abierto en sexo, lengua y vientre húmedo estrujado. De palabras y besos abandonados.
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Bruja
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11:24:00 AM
domingo, agosto 23, 2009
Irreverencio Ospina dice:
Oh, poesía de medio pelo que entras por mis ojos como mariposas empalagosas nacidas de la mierda craneana de cualquier pospuber incauto.
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Bruja
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5:31:00 PM
jueves, agosto 06, 2009
El cesarismo democrático [elespectador.com]
Por: Salomón Kalmanovitz
TOMÁS ELOY MARTÍNEZ ESCRIBIÓ una columna en El País de Madrid con este tema, derivado de una caracterización de Antonio Gramsci que aplica muy bien a la historia de América Latina: “el cesarismo expresa siempre la solución arbitraria, confiada a una gran personalidad, de una situación histórica-política caracterizada por un equilibrio de fuerzas de perspectivas catastróficas”.
Habría que añadir que el equilibrio de fuerzas políticas que tiene salidas productivas se produce en escenarios de negociación donde existe representación de los intereses de todas las clases, partidos fuertes y reglas constitucionales respetadas por todos que garantizan la competencia justa por el poder. ¿Por qué la América Latina ha desarrollado sólo a medias las bases de estas reglas de la democracia liberal? Una de las causas es el legado español del absolutismo, sobre el que hubo que construir tortuosamente una estructura política que carecía de una burguesía desarrollada y que dependió demasiado de caudillos militares, gamonales y obispos.
La evolución política reciente de Colombia ha sido problemática en este sentido: un país que se consideraba inmune al caudillismo y se ufanaba de la persistencia de sus instituciones democráticas, se ha visto agobiado por la epidemia latinoamericana. El común denominador es la debilidad de las reglas políticas y la facilidad con que regímenes de izquierda o de derecha las cambian para perpetuarse en el poder. La dinastía Castro en Cuba, el Chávez otoñal, lo que intentaba el presidente Zelaya en Honduras y todos los mandatarios que impulsan el llamado socialismo del siglo XXI.
En Colombia, Álvaro Uribe ha encarnado esa personalidad fuerte que dice y pretende aplastar la insurgencia de manera definitiva, que de otra forma amenaza de manera ciertamente catastrófica a los empresarios, a las capas medias, a los propietarios rurales y a los habitantes de las urbes colombianas.
¿Cómo fue posible que Uribe pudiera cambiar a su favor las reglas de sucesión que estableció la Constitución de 1991? Primero, los constituyentes pensaron que la carta debía ser modificable con facilidad. Después, la izquierda introdujo elementos de democracia plebiscitaria para cambiarla cuando las fuerzas políticas mayoritarias así lo decidieran. Se abandonó así el principio de respeto a las minorías y a la oposición que había sido sabiamente introducido en la reforma a la Constitución de 1886 que se hizo en 1910.
El presidente Uribe y sus mayorías parlamentarias han doblegado la oposición y el primero se ha erigido como un César omnipotente que cuenta con un amplio apoyo popular. El débil cerrojo que había impedido que se vulneraran las reglas de alternación presidencial y que operaran los frenos y balances de la división del poder, ha sido violentado durante los dos períodos de Uribe.
El cesarismo se ha manifestado en la Argentina de los Kirchner, en el Perú de Fujimori, en el Chile de Pinochet y en la Colombia de Uribe. Cada uno se ha encontrado con enormes oportunidades de corrupción y de utilizar el Estado para enriquecerse, porque han debilitado o destruido la oposición o cualquier fuerza que los ponga en evidencia; sus decisiones autocráticas han sido perjudiciales para el desarrollo. Es como si el legado hispánico del absolutismo persiguiera el destino político de la América Latina para siempre.
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Bruja
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10:43:00 PM
Twitter de la Guarda
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Bruja
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4:06:00 AM
lunes, agosto 03, 2009
Pa la Pimpi [Tomatito]
Hermosa voz de aquel que canta
y rompe su garganta contra el infinito,
pregunta a Diós cómo y por qué,
si en el horizonte se pierden todos sus gritos.
Llora y a veces canta,
no le digas duerme,
que diga al niño
donde más le duele...
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Bruja
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11:27:00 PM
Etiquetas: Música
Trátame suavemente
Alguien me ha dicho que la soledad se esconde tras tus ojos
y que tu blusa atora sentimientos, que respiras.
Tenés que comprender que no puse tus miedos
donde estan guardados
y que no podre quitártelos
si al hacerlo me desgarras.
No quiero soñar mil veces las mismas cosas,
ni contemplarlas sabiamente;
quiero que me trates suavemente.
Te comportas de acuerdo
con lo que te dicta cada momento.
Y esta inconstancia, no es algo heroico,
es mas bien algo enfermo.
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Bruja
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12:11:00 AM
domingo, julio 26, 2009
«Se murió el referendo» Semana.com
http://www.semana.com/noticias-nacion/murio-referendo/126669.aspx
«La gran diferencia entre los países desarrollados políticamente y los que no lo son radica en que los primeros les dan prioridad a las reglas del juego, y los segundos, a los goles de los jugadores. Álvaro Uribe se ha hecho daño por haber tenido lo que él ha denominado "una encrucijada del alma" entre esos dos mundos. El final de su gobierno, que habría podido transcurrir en medio de una gran aclamación colectiva, ha tenido lugar en medio de un desgaste por la controversia nacional generada por el intento del tercer período inmediato. Ovación al final seguramente habrá, pues los logros de su gobierno no pueden ser todos desplazados por cuenta de la batalla que libró en los últimos dos años por mantenerse en el poder. Pero fue una batalla innecesaria, que tuvo un alto costo para el país, en la que le tocó bajarse del pedestal y le dejó el pelo blanco».
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Bruja
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6:45:00 PM
A forest [The Cure]
A Forest
Come closer and see
See into the trees
Find the girl
If you can
Come closer and see
See into the dark
Just follow your eyes
Just follow your eyes
I hear her voice
Calling my name
The sound is deep
In the dark
I hear her voice
And start to run
Into the trees
Into the trees
Into the trees
Suddenly I stop
But I know it's too late
I'm lost in a forest
All alone
The girl was never there
It's always the same
I'm running towards nothing
Again and again and again and again
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Bruja
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5:40:00 PM
Etiquetas: Música
lunes, julio 20, 2009
Antes de antes de antes.
Ya no hay excusas, no hay conversación.
Fue algo que pasó. No pasará.
Y me duele, lo siento, me lamento.
Es lo que soy, o lo que era y lo
que hoy puedo dar. No pasará.
Si me permites respirar sobre
tu espalda otra vez, rodar entre
tu piel.
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Bruja
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3:54:00 PM