Vueltas al sol.


Vueltas al sol caliente, a veces de espaldas, a veces de frente. A veces la luna blanca y oscura de sonrisa y lágrimas que, en vuelos tristes, son puras. Pero, en todo caso, el sol caliente; tibio de domingo bajo las cobijas y baño en agua suave. Baño de niños que juegan a ser inocentes y protegen el corazón negligente. Feliz el día en que puedes ver la luz y se cuentan las vueltas. Feliz el día en que eres parte de nada y sólo tienes que disfrutar, sólo jugar a no dejarse marear. Siendo parte de nada; que es todo aquello que nos decimos. Y te digo: felices vueltas al sol, que pronto se acaban para aquellos que mueren. Y si tú no mueres, sigue sonriendo y curando las heridas que si así decidiste jugar tu vida pues que sean felices tus días, a veces de espaldas, a veces de frente. El sol siempre es caliente, la luna blanca y oscura, la sonrisa puede durar por siempre (aún bajo el llanto; pues siempre habrá una canción).

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