La mujer y la estupidez

Todo cuanto se puede ver; una vez, quizás dos. Entregar. Vomito de sinceridad. Miró con desdén; hay ciertas cosas que no deben ser vistas. Ocultas, permanecer. El hombre es frágil y muere. Se rompe. Hueso de pollo. Escupitajo de vida, la muerte atenta.



Algo menos material: también. Aroma de relaciones establecidas, apartadas de aquellas televisivas, pútrido. Yo. Jugó con desdén un juego aburrido del que fui amo-jugador con desdén. Descubierto, perecer. La imagen es frágil y pierde. Se corrompe.



Tan poco cuanto se puede ser, una vez, hasta tres. No alcanzar. Ingesta de mentiras. Brinquitos ridículos en una pata herida, monerías de circo paupérrimo nómada delirante. Un público bastardo y vomitado hasta las rodillas; vomitado de monerías del jugador del desdén.



La mujer y el circo. La monería y el hombre. ¡La estupidez!



La poesía y la vida. El amor y la mentira. La mujer y el hombre. Todo cuanto se quiere ser y ver y tener y lamer y odiar y abandonar y traer y volver. Dar, entregar, poner, tirar, estrujar, vomitar. Poseer.



(Ser amo y mentira. Ser amor y vida); poseedor y compañía.



¡La estupidez!



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